La Vida en el Espíritu - Hacia una Teología de la
GlobalizaciónBrice Rogers
for an English translation go to
Life in the Spirit:
Toward a Theology of Globalization
[2-22-03]
| The Witherspoon Society is committed
to a multicultural church in our increasingly diverse society, but we
don't do much to live out that commitment. Here's one very modest step
in that direction: a theological exploration of a very important
topic, which was written originally in Spanish and then translated by
the author into English.
We
invite your comments, and your suggestions (or contributions!!)
for further ventures down this inviting road to more diverse
communication.
The author, Brice Rogers, is a senior at
Austin Presbyterian Seminary. He worked with Presbyterian Border
Ministry at Reynosa, Mexico for 5 ½ years, and is originally from
Jacksonville, Florida. |
La Vida en el Espíritu -
Hacia una Teología de la Globalización
Brice Rogers
En que se parecen un niño de la calle de Austin, un indocumentado de México,
y una refugiada de Iraq? Me hice esta pregunta un domingo por la mañana,
frente al Town Lake en Austin, Texas, durante un culto conmemorativo
dedicado a las víctimas de las calles de Austin de este año. Sesenta y dos
personas fallecidas en 2002. Actualmente viven de cuatro a ocho mil personas
en las calles de la capital de Texas. Me encontré rodeado de gente de
distintos niveles sociales, económicos y políticos, gente de negocios,
musicos profesionales, gente de la calle… todos juntos en el aire frio, al
lado del lago, con los rostros inclinados, orando a Dios. Un retrato
perfecto del pueblo de Dios cmo debería de ser: una comunidad sin barreras.
Desafortunadamente, ese culto se realiza solamente una vez
al año y está enfocado en "el problema de la gente sin casa," como si ellos
fueran el problema En la última semana he participado en varias actividades
que tienen que ver con los problemas de un grupo de personas u otro: dos
conferencias sobre la guerra contra Iraq que nos amenaza y que probablemente
dejará a millones de personas como refugiados, clases de Inglés para los
inmigrantes en Austin que solamente hablan Español, y el culto conmemorativo
de los que no tienen casa. Contextos diferentes, mundos diferentes. En un
mundo que comprende muchos mundos, Cristo nos dice, "buscad primeramente el
reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os seran añadidas" (Mateo
6:33). En cual de estos mundos, entonces, debo buscar el reino de Dios?
Muchos estamos conscientes de que vivimos en un mundo bajo
el proceso de globalización. A partir de la generación de mis padres, por
primera vez en la historia humana, hemos vivido en un sistema económica
global que toca casi cada país del mundo de una manera u otra, facilitado
por redes globales de comunicación y transporte. Una vez Martin Luther King
Jr. dijo, "despues de haber desayunado, ya has dependido de la mitad del
mundo." Cada día nuestra vida depende del trabajo de millones de personas en
otros paises cuyos nombres no conocemos. Millones de trabajadores con o sin
documentos llegan a nuestras ciudades en los Estados Unidos cada año, listos
para construir nuestras casas, preparar nuestras comidas y cuidar a nuestros
hijos por un sueldo casi ridículo. Simplemente es imposible no participar en
el sistema mundial - pues el mundo ha llegado a nuestras puertas.
A pesar de que vivimos en un sistema mundial, nuestras
iglesias todavía no reflejan esta realidad. Cuando llegué al seminario,
esperé encontrar una comunidad consciente de la realidad global del mundo y
de nuestro país, y preparandose para enfrentarla a través de las iglesias.
En cambio, me hallé en una institución confundida siguiendo a iglesias que
no entienden su contexto y que buscan la forma de regresar el reloj
cincuenta años hacia aquel tiempo en que "tuvimos gente." En el seminario
hablamos de iglesias rurales y urbanas, iglesias grandes y chicas, y del "desarrollo
de iglesias étnicas," pero no tomamos el tiempo para consider lo que
significa vivir en un mundo global, en el cual matamos a nuestros enemigos
(o más bien a sus niños y abuelitos) a través de sanciones económicos y
embargos de medicínas, y en que nuestros enemigos pueden matar a tres mil
personas sin tirar una sola bala. ¿Qué significa ser Iglesia en este mundo?
Creo que es tiempo para desarollar una teología de la
globalización. Quizás suena raro hablar así, pero me parece que solamente
una teología global puede enfrentar a un mundo globalizado. Y solamente una
teología que se dirije a la realidad actual mundial puede sostener a los
hacedores de paz, los discípulos que Cristo mandó al mundo con el propósito
de hacer discípulos de todas las naciónes. Para contestar a mi pregunta
original, solamente una teología global reconoce que los que viven en la
calle en Austin, los indocumentados de México, y los refugiados de Iraq son
iguales porque todos son hijos de Dios y ninguno de ellos merece vivir con
miedo de una muerte provocada por la maldad sistematizada.
¿Qué diferencia habría entre una teología globalizada y
una teología que ya tenemos? No estoy seguro, porque la teología globalizada
aun no se ha aparecido. Pero tal teología debe incluir lo siguiente:
1. La injusticia dondequiera amenaza a la justicia en todo
lugar, porque Dios es un Dios de justicia.
2. No hay ninguna lucha contra la maldad en este mundo ya
sea ambiental, de labor, de derechos humanos, o político, que no merece la
atención y apoyo de los Cristianos.
3. La experiencia de Dios de cualquier creyente
dondequiera importa al igual que la nuestra.
4. Ningun creyente puede estar bien con Dios y tener "paz"
mientras que nuestros hermanos en otros países sufren pobreza y persecución.
Y especialmente cuando la política de nuestra nación contribuye a su
sufrimiento.
¿Qué será la base de una teología de la globalización?
Pienso que hay que basarla en la presencia del Espíritu Santo. Hay que creer,
como sugiere Gustavo Gutierrez, que el Cuerpo de Cristo existe dondequiera
que el Espíritu está presente. Y como dice Jurgen Moltmann, solamente el
Espíritu de Dios puede juntar a los víctimas de injusticia y a sus
abusadores y guiarnos en la restauración de nuestras sociedades y de la
misma naturaleza.
Bueno, seguiré estudiando en el seminario y buscando una
teología de la globalización. Y mientras tanto, voy a estar aprendiendo de
los que viven en la calle, y a los indocumentados, y a los refugiados,
porque yo creo que de tales es el reino de Dios. Y cuando ellos lo heredan,
quiero que se acuerdan de mi.
Brice Rogers is a senior at Austin Presbyterian Seminary. He worked with
Presbyterian Border Ministry at Reynosa, Mexico for 5 ½ years, and is
originally from Jacksonville, Florida.